Hace 50 años, un 16 de febrero de 1970, Sudán venció 1-0 a Ghana en la final de la Copa Africana de Naciones y conquistó su único título internacional hasta la fecha.

El sol apenas da un respiro a lo largo del año en la calurosa ciudad de Jartum, donde las temperaturas llegan a alcanzar los 30 grados incluso entre diciembre y febrero, los meses teóricamente más frescos. Ubicada en la confluencia del Nilo Azul y el Nilo Blanco, el río divide la capital sudanesa en tres distritos: Jartum Norte, Omdurmán y la propia Jartum.

Si bien Al Merreikh y Al-Hilal, los dos clubes más importantes del país, son de Omdurmán, el estadio Municipal se encuentra en Jartum. Construido para la primera edición de la Copa Africana de Naciones, que la capital sudanesa albergó en 1957, el recinto también fue una de las dos sedes del torneo celebrado en 1970. Al no disponer de un techado que protegiera del sol a los espectadores, se decidió de manera juiciosa que todos los partidos del campeonato de 1970 se disputarían de noche.

Football played by the banks of the River Nile in Khartoum. | ©FIFA Museum
Sudán se convirtió en el país anfitrión a última hora, porque la Guerra de los Seis Días con Israel provocó la suspensión del fútbol en Egipto, sede inicial del certamen. Nada menos que 23 de las 37 naciones afiliadas entonces a la CAF y a la FIFA —todo un récord— fueron de la partida en el clasificatorio, aunque cuatro de ellas se retiraron antes de jugar su primer partido.

Marruecos, que perdió 2-1 en el global de la eliminatoria a manos de su vecina Argelia, fue la víctima más importante que se cobró la fase de clasificación. De hecho, la selección marroquí acababa de clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA México 1970. Las selecciones a batir eran, por tanto, Ghana y Egipto, con dos entorchados continentales cada una. Además de estas dos favoritas y de Sudán, anfitriona del torneo, el cuadro de participantes lo completaron Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Congo-Kinsasa y Guinea.

A priori, nadie daba muchas opciones al combinado anfitrión, puesto que se había quedado fuera de la fase final del campeonato en las dos ediciones anteriores. Sin embargo, Sudán sí había sido una potencia destacada en los sesenta, e incluso llegó a la última ronda del clasificatorio para la Copa Mundial. El primer ministro Yaafar al-Numeiry, que había derrocado al gobierno sudanés por medio de un golpe militar en 1969, era un gran aficionado al fútbol, lo cual suponía una gran ventaja en el fútbol africano en aquella época.

Sudan’s military leader General Gaafar AlNumeiry greets the Côte d’Ivoire team before the opening match. | ©FIFA Museum
Arranca el torneo

Grupo A
Camerún, que debutaba en estas lides, inició su andadura en el Grupo A con dos triunfos consecutivos: derrotó a Costa de Marfil en su primer encuentro y, acto seguido, venció a Etiopía. Pese a todo, ¡se quedó fuera de las semifinales!

La selección costamarfileña fue primera de grupo. Después de perder ante Camerún, Costa de Marfil se impuso 1-0 a Sudán en un partido que fue descrito como el mejor del torneo. El gol de la victoria llegó a un minuto de cumplirse el tiempo reglamentario, y lo firmó Tahi con un remate en plancha tras un centro de Laurent Pokou.

Pokou se erigió en la estrella del certamen. Ya había sido el máximo realizador en la cita de 1968, y en Sudán volvió a proclamarse el máximo artillero del torneo. Lo hizo, en gran medida, gracias a los cinco tantos que marcó en el triunfo por 6-1 contra Etiopía en la última jornada de la fase de grupos, un récord individual que continúa vigente en la Copa Africana de Naciones. Pokou metió un total de ocho goles en Sudán, una cifra que solamente se ha superado en una ocasión: Ndaye Mulamba anotó nueve goles con Zaire en 1974.

Sudán, que debía ganar a Camerún en el último partido de la fase de grupos para clasificarse a merced de su rival y registrar así una mejor diferencia de goles, acompañó al combinado costamarfileño rumbo a semifinales. Un tanto del delantero Hasabu permitió a los anfitriones pasar como segundos de grupo para desesperación de algunos hinchas cameruneses, que agredieron al árbitro en el terreno de juego al término del encuentro y persiguieron a sus asistentes hasta los vestuarios.

Grupo B
Con sede en Wad Madani, 136 kilómetros al sur de Jartum, el Grupo B arrancó con la reedición de la final de 1968 entre Ghana y Congo Kinsasa. Gracias a los dos tantos de su ariete estrella Kwasi Owusu, la selección ghanesa se cobró en cierta medida la revancha de la final perdida dos años antes.

El combinado de Egipto, por su parte, cimentó su condición de favorito desde la primera jornada. Un mes antes del torneo, el Ismaily SC se había convertido en el primer equipo egipcio en ganar la Copa Africana de Clubes Campeones, y cuatro miembros de aquel plantel fueron convocados con la selección. Entre ellos sobresalía Ali Abou Greisha, quien para France Football era "sin duda el mejor futbolista egipcio del momento, capaz de cambiar él solo el desenlace de un partido". De hecho, Ali Abou Greisha marcó dos goles en los primeros diez minutos del choque inicial contra Guinea, debutante en el torneo, así como el tanto de la victoria contra Congo Kinsasa, triunfo que permitió a los egipcios ser primeros de grupo.

Ghana survive another Guinea onslaught during their deciding group match. | ©FIFA Museum
Egipto y Ghana, las dos selecciones favoritas, empataron en su duelo directo en la segunda jornada de la fase de grupos, por lo que los ghaneses necesitaban un punto en el último choque de la liguilla contra Guinea. Los entrenadores húngaros József Zakariás y László Budai, integrantes de la generación de oro de Hungría en los años cincuenta, habían ejercido una gran influencia en el balompié guineano. Algunos jugadores como Chérif Souleymane y Petit Sory llegarían a dominar el fútbol africano de clubes en la década de 1970, pero este torneo les llegó demasiado pronto. Guinea se adelantó en el marcador en los primeros compases del partido, pero pese a dominar el juego durante la mayor parte del encuentro, Owusu consiguió el empate para las Estrellas Negras, que se citaron en semifinales con sus vecinos costamarfileños.

Prórroga en ambas semifinales

Las semifinales
La igualdad caracterizó estos dos duelos, que se decidieron en la prórroga. La de las semifinales también fue una jornada con doble sesión de partidos, como todas las del torneo. Costa de Marfil y Ghana fueron las primeras selecciones en salir a la palestra. Descrita por France Football como "una de las más brillantes y atractivas de África", la selección costamarfileña luchó por sobreponerse al factor psicológico de sus malos resultados históricos contra Ghana, que le había eliminado en las dos ediciones anteriores del certamen.

Pero los ghaneses acabaron encadenando su tercer triunfo consecutivo pese a que el cuadro costamarfileño dominó gran parte del encuentro. Ibrahim Sunday remató al fondo de la red un centro de Joe Ghartey para adelantar a Ghana. No obstante, y con el público claramente a favor de Costa de Marfil, un tanto de Diomandé Losséni a diez minutos del final devolvió las tablas al marcador y levantó a los espectadores de sus asientos. Ya en la prórroga, un error defensivo permitió a Malik Jabir anotar el gol de la victoria para Ghana, que alcanzó así su cuarta final consecutiva.

La semifinal entre la selección anfitriona y Egipto, bicampeona continental, fue un duelo marcado por la cautela pero con unos diez últimos minutos de infarto. Cuando apenas quedaban siete minutos para el final del tiempo reglamentario, el delantero El Issed marcó el que parecía el gol decisivo, pero, en menos de 60 segundos, el egipcio Chazli volvió a igualar la contienda. Era el cuarto enfrentamiento entre ambos en la Copa de Naciones, y Sudán nunca había ganado, pero cosechó su primera victoria después de que El Issed anotara el tanto decisivo con un remate espectacular justo antes del descanso de la prórroga. El combinado egipcio tuvo que contentarse con la tercera plaza al vencer 3-1 a Costa de Marfil, la otra selección derrotada en semifinales.

La final

Estadio Municipal de Jartum, 16 de febrero de 1970 (12.187 espectadores)

Árbitros: Gebre-Yesus Tesfaye ETH, Alphonse Mahombe COD y Jean-Louis Faber GUI

SUDAN 1-0 GHANA, Hasabu 2’

SDN- Abdellah Abdel Aziz; Elsir Abdella 'Kaunda', Abdel Kadir Suliman,Zaki Amin Mohamed (c), Salem Mahmoud Saeid 'James'; Abdel Nadif Bishara,Wahba Bushra; Mohammed El Bashir 'El Issed', Osman Izzeldin 'Dahish',Abbas Nasr El-Din 'Djaksa', Omer Hasab El Rassoul 'Hasabu'.
Abdel-Fattah Hamad

GHA - Robert Mensah; Edward Boye, Alex Mingle, John Eshun,Oliver Acquah; Joe Ghartey (c), Ibrahim Sunday, Cecil JonesAttuquayefio; Robert Folley, Kwasi Owusu, Jabir Malik.
Ben Koufie

 

Revancha en la final

La final
Vayamos por partes. Hay crónicas contradictorias sobre quién marcó el gol del triunfo de Sudán en la final de la Copa Africana de Naciones 1970. El consenso general es que su autor fue Hasabu cuando apenas habían transcurrido dos minutos de partido. Egyptian Gazette, por su parte, afirma que el gol llegó en el minuto ocho, Ghanaian Times asegura que fue en el diez, mientras que France Football lo sitúa en el once. Faouzi Mahjoub, célebre historiador de fútbol africano, señala en su libro sobre la Copa de Naciones que el autor del gol decisivo fue El Issed ¡y que lo hizo en el minuto doce!

Lo que es indudable es que fue un partido muy intenso, disputado ante una afición entregada. Quizá, en territorio neutral, el triunfo de Ghana habría sido lo más probable, pero las lesiones provocaron que el mismo grupo de jugadores repitiera en los cinco partidos del torneo, y su fatiga al término del encuentro era evidente. La defensa sudanesa, liderada por el capitán Amin Zaki, supo frenar a Owusu, el delantero estrella de los ghaneses. Además, dos de sus defensores, Kaunda y Suliman, no empezaron a jugar hasta las semifinales, y se notaba que tenían las piernas frescas.

Se reeditó así la final del torneo de 1963, del que Ghana fue anfitrión y donde se impuso 3-0 en el Accra Sports Stadium. Sin embargo, en esta ocasión, la selección sudanesa se cobró la revancha ante su público y acabó ganando 1-0. Ghana se quejó de que algunas decisiones le perjudicaron. Además, cuentan que, tras el pitido final, sus jugadores se negaron a aceptar las medallas de plata de manos del primer ministro Nimeiry. De hecho, la expedición ghanesa fue expulsada de Sudán por su desplante y obligada a salir del país antes de la mañana siguiente.

Ghana captain John Eshun (left) and Sudan captain Zaki Amin before the 1970 Final. | ©FIFA Museum
El Ghanaian Times, no obstante, publicó una versión distinta de los hechos. Según dicen, lo normal era celebrar una ceremonia de clausura en la que los campeones recibieran la copa y sus medallas al final. Pero como los hinchas habían invadido el terreno de juego, lo primero que se hizo fue entregar las medallas y la copa a la selección sudanesa, mientras que los jugadores ghaneses se marcharon a los vestuarios confundidos por el cambio en el protocolo. El último y desesperado intento por que volvieran a la cancha se produjo cuando ya se había interpretado el himno de Sudán, por lo que la ceremonia se daba por concluida.

Un desafortunado epílogo para un torneo que vio a Sudán conquistar su único título internacional hasta la fecha. Los nombres de los integrantes de aquella selección han perdurado en el imaginario sudanés durante el más de medio siglo que ha pasado ya desde aquella noche mágica en Jartum. Los delanteros Djaksa, El Issed y Hasabu siempre serán recordados como héroes, al igual que el capitán Amin Zaki, que recibió el trofeo de manos de un sonriente general Nimeiry.