El Museo del Fútbol Mundial de la FIFA ha podido acceder en exclusiva a la biografía del excapitán de la Seleção Sócrates que la periodista y viuda del jugador, Kátia Bagnarelli, está a punto de publicar. El libro Jogo, Ciência, Drogas e Aculturação (Fútbol, ciencia, drogas y aculturación) recoge testimonios en primera persona del centrocampista más impredecible de la Verdeamarelha. Uno de ellos relata la historia de la más famosa de sus cintas, que forma parte de la exposición actual del museo, «Retrospectiva Brasil 2014».

Sócrates y sus compañeros celebran un gol contra Argentina en el Mundial del 82. | ©Imago/Sven Simon
Icono del fútbol de su tiempo, Sócrates se hizo célebre por su elegante estilo de juego, sus largos rizos y su barba descuidada. Sus potentes taconazos de espaldas para pasar el balón se convirtieron en sus señas de identidad, al igual que la costumbre de ceñirse una banda en la frente para mostrar mensajes de contenido social. Después de capitanear a la Canarinha en la Copa del Mundo de 1982, volvió a vestir la famosa camiseta amarilla en la edición de 1986 celebrada en México.

Cuando su combinado se alineó para escuchar los himnos nacionales antes de debutar en México contra España, Sócrates acaparó todas las miradas por la llamativa cinta que portaba en la cabeza con las palabras «México sigue en pie». Era un mensaje sencillo y a la vez sobrecogedor de apoyo al país anfitrión del Mundial, que seguía sufriendo las consecuencias del terremoto que asoló su capital en 1985. A lo largo del torneo, Sócrates portó otros mensajes como «Justicia ya», «No al terror» o «No a la violencia».

Cinta que llevó Sócrates en la exposición temporal «Retrospectiva Brasil 2014». | ©FIFA Museum

Sócrates con la cinta «Mexico sigue en pie» en el Mundial del 86. orientation= | ©Imago Sportfotodienst
Quizás muchos se sorprendan al saber que Sócrates llevó en aquel primer encuentro contra España una cinta que él mismo se hizo sobre la marcha con una de las medias del uniforme brasileño. Aunque a primera vista no lo parezca, la auténtica naturaleza de la banda salta a la vista al observarla con detenimiento —como pueden hacer los visitantes de la actual exposición del Museo del Fútbol Mundial de la FIFA—.

Kátia Bagnarelli, viuda de Sócrates, tuvo la amabilidad de ceder el objeto al museo después de que nuestro equipo la visitase mientras preparaba la exposición «Retrospectiva Brasil 2014». Asimismo, la periodista compartió con nosotros un fragmento de la biografía que va a publicar el próximo año. Jogo, Ciência, Drogas e Aculturação, contiene testimonios que el legendario futbolista compartió con ella poco antes de fallecer en 2011.

A continuación reproducimos la historia inédita de esa primera banda, de cómo surgió la idea y por qué se le restó importancia, tal y como la narró el propio doutor Sócrates Brasileiro:

«Cuando llegamos a México, al ver los daños causados por el terrible terremoto que sacudió el país antes del Mundial, se me ocurrió aprovechar que todo el mundo iba a seguir el torneo para llamar la atención sobre algunos problemas graves de la realidad social del país. Más o menos como lo que suele hacerse en ciertas citas deportivas para cuya celebración se acuerda una tregua en un conflicto armado.

Por supuesto, nadie podía imaginar que algo así podría suceder realmente, sobre todo a tal escala. Sacar a relucir temas actuales de debate y problemas reales alimentaba la esperanza de que estos empezasen a disminuir. Yo estaba decidido a hacer algo, y me preguntaba cómo podía transmitir mi mensaje. La respuesta llegó de la mano de una niña inocente que salió en televisión llevando una bonita diadema. Acto seguido me puse a buscar quién podría hacerme una cinta para cada partido y, por si fuera poco, en un tiempo récord, puesto que quedaba menos de una semana para que empezase la Copa del Mundo.

Finalmente me las arreglé y pude salir al campo portando en la frente mi denuncia de las atrocidades absurdas que se dan en la humanidad. Quería que fuese una sorpresa, pero un despiste hizo que el gesto no surtiese el efecto esperado. Cuando nos alineamos para escuchar el himno antes de disputar nuestro primer partido, los altavoces del estadio entonaron el himno brasileño en lugar del mexicano. Las reacciones contra la pobreza, las guerras, el imperialismo, las injusticias sociales, el analfabetismo endémico y otros muchos temas quedaron opacados cuando sacudí la cabeza al escuchar el primer acorde, y me di cuenta del error durante la ejecución de uno de nuestros mayores símbolos. 

Pero mereció la pena intentarlo. Opino que la acción siempre es mejor que el conformismo».

Sócrates y sus compañeros celebran un gol contra España en el Mundial del 86. | ©Imago - Buzzi